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Archivos Mensuales: febrero 2012

Extraña paz la que se siente cuando ocurre “nada que hacer”. Paz desconsolada, sin quehaceres cotidianos. Extraña, como una vieja sin nietos, ni meriendas que preparar. Como una niña aburrida de imaginación.

Extraña.

Extraña como una parada de larga duración desorientada. Parada. Parada como en un semáforo, sin luz roja.

Confusa y extraña.

Pero la curiosidad despierta extrañando. 

Y te descubre el sabor que deja esa película que te invade de apetito. Ese café amable de la ciudad donde encontrar la sonrisa expontánea de un desconocido que deja de ser un cualquiera. Te presenta a esa Amelie interior que siembra pequeños e insignificantes placeres de lo irremediablemente pasajero donde recoger esa paz, que no atormenta. La paz de un momento inesperado.

Esa, a quién encuentras y no aquella que te persigue.

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