Con los pies fríos

 

Guardo mi faceta valiente

sólo para andar descalza en este invierno.

En el fondo, la culpa, fue de las manos.

No habían destapado del todo los ojos,

cuando ya se encajaban sobre los labios.

Pobres cobardes. De delirios enmudecidos.

Fuimos buenos escépticos, pero las sorpresas

se iban sacudiendo de mentiras empapadas.

Tú empezabas a ser más tú que nunca y yo,

yo todavía no había terminado de ser yo.

El maquillaje no supo quitarse las legañas,

pero esa mañana amanecí con los pies fríos,

y eso

que terminaba de llegar la

primavera.

 

 

 

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1 comentario
  1. Laila dijo:

    No dejes de deleitarnos con tus escritos…

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